martes, 28 de mayo de 2013

Control remoto

Uno de los primeros ejemplos de control remoto fue desarrollado en 1898 por Nikola Tesla y descrito en su patente para el mecanismo de control de vehículo o vehículos en movimiento.
En 1903, Leonardo Torres Quevedo presentó el telekino haciendo una demostración experimental. El telekino consistía en un autómata que ejecutaba órdenes transmitidas mediante ondas; fue pionero en el campo del control remoto.
El 25 de septiembre de 1906, en presencia del Rey, demostró con éxito el invento. El primer modelo de avión por control remoto voló en 1932. Durante la Segunda Guerra Mundial, se llevó a cabo el uso de tecnología de control remoto para propósitos militares.
El primer artilugio diseñado para controlar remotamente un televisor fue desarrollado por Zenith Radio a principios de 1950s. El control, conocido como “para vagos”, usaba un cable para conectarse al televisor. Para mejorar el engorroso sistema, se creó un control remoto sin cables en 1955. El mando, llamado “Flashmatic.
En 1956, Robert Adler desarrollo el “Zenith Space Command” un control sin cables. Era mecánico y usaba ultrasonidos para cambiar el canal y el volumen. Cuando el usuario pulsaba un botón del mando a distancia, hacía un chasquido y golpeaba una barra. Cada barra emitía una frecuencia diferente y los circuitos en el televisor detectaban el ruido. Algunos problemas de este método eran que el receptor podía ser activado accidentalmente por ruidos que ocurrieran de forma natural.
El impulso para un tipo más complejo de control remoto vino a finales de los 70 con el desarrollo ya que los de antes tenían un número limitado de funciones, a veces sólo cuatro: canal siguiente, canal anterior, subir o bajar el volumen.
Un control remoto para seleccionar páginas de teletexto necesitaría botones para cada número del cero al nueve, así como otras funciones, como los controles normales de un televisor: volumen, canal, brillo, intensidad del color, etc. Los primeros televisores con teletexto usaban mandos con cable para elegir las páginas. 

El Horno de microondas

El horno de microondas se produjo como resultado de otra tecnología. Esto sucedió durante el curso alrededor de 1946 en el que el doctor Percy Spencer, notó algo muy peculiar. Estaba probando un nuevo tubo al vacío llamado magnetrón cuando descubrió que una chocolatina que tenía en su bolsillo se había derretido. Intrigado y pensando que quizá la barra de chocolate había sido afectada casualmente por esas ondas, el doctor Spencer hizo un experimento:
Colocó algunas semillas de maíz para hacer palomitas, cerca del tubo y, permaneciendo algo alejado, vio cómo el maíz se movía, se cocía e hinchaba y brincaba esparciéndose por todo el laboratorio.
A la mañana siguiente, el científico decidió colocar el magnetrón cerca de un huevo de gallina. Observó cómo el huevo comenzó a vibrar debido al aumento de presión. El doctor Spencer, por sacó una lógica conclusión científica: lo con la barra de chocolate, las palomitas de maíz y el ahora al huevo, podía atribuirse un aparato, en este caso, el microondas. Así comenzó la experimentación.
El doctor Spencer diseñó una caja metálica con una abertura en la que introdujo energía. Cuando se le colocaba alimento la temperatura del alimento aumentaba rápidamente. El doctor Spencer había inventado lo que iba a revolucionar la forma de cocinar y sentaba las bases de una industria multimillonaria: el horno de microondas.
Los ingenieros se dedicaron a trabajar en el invento del doctor Spencer, mejorándolo y modificándolo para un uso práctico. A finales de 1946, la Raytheon Company solicitó una patente para emplear las microondas en el cocimiento de los alimentos.
En 1947, salió al mercado el primer horno comercial de microondas. Estas primeras unidades eran grandes y aparatosas.
Los comerciantes tenían el problema de cómo podrían mantener calientes los alimentos hasta que se los comprasen, ya que si se descomponían. Pudieron mantener los productos congelados en el lugar donde se servían y luego los podían calentar rápidamente en el horno de microondas. Esto proporcionaba alimentos más frescos, con menos desperdicio y más ahorro.
Cuando la industria alimentaria comenzó a reconocer todo el potencial, las industrias comenzaron a emplear los microondas para secar rebanadas de patata, tostar granos de café y cacahuetes. Se podían descongelar y dar cocimiento final a las carnes. Con el tiempo, se emplearon éstas para secar corcho, cerámica, papel, cuero, tabaco, fibras textiles, lápices, flores, libros húmedos y cabezas de cerillo. También se emplearon las microondas en el proceso de curado de materiales sintéticos como nylon.
En 1978, los hornos de microondas ya adornaban las cocinas de más de nueve millones de hogares.  

domingo, 19 de mayo de 2013

Introducción II

Como trabajo para el Tercer Trimestre nos han mandado a continuar con nuestro blog acerca de un tema sobre la segunda mitad del siglo XX. Como ya había comentado en la primera parte de este blog, la intención es informarnos sobre un tema del siglo pasado para poder mostrarlo a todos aquellos que estén interesados en buscar cierta información sobre situaciones específicas.
En mi caso, he decidido continuar con "Los Inventos del siglo XX" ya que tiene una gran variedad de artículos que uno en está época no sabe como ni cuándo fueron fabricados, pero que los utilizamos cada día. El tema de los inventos es algo fascinante sobretodo a la hora de comparar como eran y como son ahora cada uno de los aparatos o técnicas que utilizamos hoy.
En la primera parte ya había hablado un poco más de como era la situación de la época, por lo que esta vez solo me centraré en hablar de cada unos de los inventos más conocidos para nosotros.

martes, 5 de marzo de 2013

Opinión personal

Este trabajo me a servido para varios motivos.
El primero, a familiarizarme mejor con el blog, ya que hacía un tiempo que no tenía uso de él ya que todos los trabajos eran para entregar, u no para exponer desde Internet.
Lo segundo, es el tema. La verdad es que este tema tenía bastante cosas de las que poder hablar. La pena, es que el trabajo se minimizara a la primera mitad del siglo XX, por que había bastantes otros inventos pero ya entraban dentro de la segunda mitad del siglo XX. Me ha dado información que yo no sabía acerca de inventos que no pensaba que habían sido creados en esta época, o que no sabía como llegaron a formarse.
En parte, ha sido un trabajo de información bastante bueno, ya que me a ayudado de la existencia de tal material para poder fabricar lo que hoy tenemos a solo dar un paso y que para esa época era algo increíble.

El bolígrafo


Molesto por los trastornos que le ocasionaba su pluma fuente cuando esta se le atascaba, el húngaro Ladislao Biro y su hermano Georg, , lograron una tinta que era muy útil para la escritura a mano, pero que tenía el inconveniente de que no podía utilizarse con la pluma pues se trababa al escribir.
Pero Ladislao ideó como resolver este último inconveniente observando a unos niños mientras jugaban en la calle con bolitas que al atravesar un charco salían trazando una línea de agua en el piso seco: se dio cuenta de que en vez de utilizar una pluma metálica en la punta, debía utilizar una bolita.
La dificultad de trasladar ese mecanismo a un instrumento de escritura residía en la imposibilidad para desarrollar esferas de un tamaño suficientemente pequeño. 
Ladislao Biro patentó un prototipo en Hungría y Francia, en 1938, pero no lo llegó a comercializar. Ese mismo año, Agustín Pedro Justo, quien pocos meses antes había dejado de ser Presidente de la Nación Argentina, le invitó a radicarse en su país cuando de casualidad lo conoció en momentos en que Biro estaba en Yugoslavia haciendo notas para un periódico húngaro.
En mayo de 1940, al comenzar la Segunda Guerra Mundial, él y su hermano emigraron a Argentina junto con su socio.
Lanzaron el nuevo producto al mercado bajo el nombre comercial de Birome .Al principio los libreros consideraron que esos «lapicitos a tinta» eran demasiado baratos como para venderlos como herramienta de trabajo y los vendían como juguetes para chicos
Cuando comenzaron a promocionarse se les llamaba esferográfica y se hacía hincapié en que siempre estaba cargada, secaba en el acto, permitía hacer copias con papel carbónico, era única para la aviación y su tinta era indeleble.
En 1945 la Fuerza Aérea de los Estados Unidos hizo un pedido de 20.000 unidades. Biro no había patentado su invento en Estados Unidos, lo que provocó fuerte competencia. En el mismo año Milton Reynolds desarrolló su propio modelo, y Franz Seech inventó la tinta que seca en contacto con el aire, conocida comercialmente como paper mate.
La sociedad formada por Biro y sus socios quebró, aquejada por falta de financiación y por nuevos inventos que no tuvieron éxito comercial. Un antiguo proveedor, Francisco Barcelloni, independientemente de los desarrollos de Bich, intentó entusiasmar a Biro para fabricar un bolígrafo de bajo costo. No logró convencerlo y se instaló por su cuenta; mejoró el flujo de tinta y ensayó una bolilla de triple dureza.
Entre otros inventos Biro diseñó un perfumero usando el mismo principio que el bolígrafo. Más tarde, con el mismo principio se crearon los desodorantes a bolilla o roll-on

Furgón blindado


Al inicio del siglo XX se fabricaron un cierto número de vehículos blindados militares, mediante la instalación de blindaje y armas a vehículos existentes. El primer automóvil blindado fabricado en serie fue el Vehículo de Guerra Motorizado de 1902. Los italianos emplearon automóviles blindados durante la Guerra Ítalo-Turca. Durante la Primera Guerra Mundial apareció una gran variedad de automóviles blindados en ambos bandos, los cuales fueron empleados en diversas formas.
Generalmente, los automóviles blindados eran empleados por comandantes de automóviles más o menos independientes. Sin embargo, algunas veces eran empleados en unidades del tamaño de un escuadrón.
Los automóviles iban principalmente armados con ametralladoras ligeras. Pero las unidades de mayor tamaño por lo habitual empleaban unos cuantos automóviles blindados armados con cañones más pesados. Para cuando el poderío aéreo se convirtió en un factor importante, los automóviles blindados ofrecieron una plataforma móvil para instalar cañones antiaéreos.
En 1914, los belgas emplearon algunos primigenios ejemplares de automóviles blindados durante la Carrera hacia el Mar. Entonces los británicos empezaron a emplear automóviles para rescatar pilotos de reconocimiento derribados sobre zonas de combate. Pero como estas incursiones se hacían cada vez más peligrosas, ellos improvisaron blindajes a partir de fragmentos de calderas instalados sobre los vehículos. 

La Aspiradora


En los albores del siglo XX se vio una súbita escasez de mucamas para el servicio doméstico. Las propias dueñas de casa debieron luchar para mantener la casa limpia, y uno de sus enemigos más enconados era el polvo que desde el exterior cubría todos los muebles y artefactos del interior.
El polvo se convirtió en un auténtico drama dentro del hogar, no sólo por las gripes y anginas, sino porque producía una peligrosísima alergia denominada científicamente como alergia al polvo.
La idea de la aspiradora nació de las preocupaciones del propietario de una tienda de objetos de porcelana norteamericano, alérgico al polvo, M.R. Bissell y su barredora o cepillo giratorio, que patentó en 1876 con el nombre de Grand Rapids.
Pero la primera máquina extractora de polvo, como la denominó su inventor, en 1898, se presentó en el Empire Music Hall, de Londres. Se trataba de un artefacto que hoy no merecería el nombre de aspiradora, ya que consistía en una máquina provista de una caja metálica en cuyo interior se alojaba una bolsa de aire comprimido. El aire se proyectaba sobre la alfombra, con la pretensión de que el polvo y las partículas de suciedad se depositaran en la caja.
A aquella extravagante demostración asistió un joven inglés, Herbert Cecil Booth, quien concibió la idea de que en vez de expirar el aire, lo que la máquina debería hacer era aspirarlo. 
De hecho, la primera aspiradora fue de Cecil, quien había comprendido que el secreto residía en encontrar un tejido de urdiembre espesa para utilizarlo como filtro, cosa que encontró en 1901. Aquel año patentó su invento.
El invento de H. Cecil Booth era muy rudimentario. Un armatoste pesado y de enormes proporciones. Constaba de bomba, cámara de polvo, motor eléctrico y un móvil para llevarlo de un sitio a otro.
La historia cuenta que el propio Booth recorría la ciudad ofreciendo sus servicios para aspirar el polvo de las casas.
Los primeros clientes de H. C. Booth fueron los dueños de grandes locales públicos, como teatros, hoteles.
En aquellos tiempos heroicos de este genial electrodoméstico, la aspiradora tuvo otros usos.  Durante la Primera Guerra Mundial se ordenó llevar numerosas aspiradoras al Crystal Palace, de Londres, en cuyos suelos yacían los enfermos de tifus exantemático cuyo rápido contagio atribuían los médicos al polvillo en suspensión.
Quince aspiradoras trabajaron día y noche aspirando suelos, escaleras y paredes, e incluso las vigas del edificio. Se extrajeron treinta y seis camiones de polvo. Este hecho contribuyó poderosamente al triunfo y reconocimiento público del nuevo invento.
La aspiradora conoció, a partir de entonces, numerosos cambios e innovaciones. La primera aspiradora en ser realmente eficaz fue la inventada por Murray Spengler, quien en 1908, asociado con W.B. Hoover, comercializó un aparato que haría historia: el Modelo 0. Todas las aspiradoras posteriores son hijas de este artilugio económico y eficaz.